Cómo producir / segregar feromonas

Evolutivamente, los seres humanos producimos menos feromonas que antes, y además solemos tapar nuestro olor corporal con distintos productos. Como la producción de feromonas es a través de las glándulas sudoríparas, hay personas que creen que transpirando más se incrementa su efecto. Pero en realidad depende de factores diversos, como el ciclo reproductivo femenino.

Las feromonas son segregadas por los diferentes organismos de manera involuntaria, y a través de distintas glándulas especialmente preparadas para ello. En el ser humano, se cree que las responsables de emitir feromonas son las glándulas sudoríparas (las mismas que producen la transpiración). De cualquier manera, es un error considerar que el sudor en sí sea equivalente a las feromonas –como ya ha sido dicho, las feromonas no tienen olor-.
De esta manera, cualquier hombre o mujer en teoría produciría feromonas, que, como las huellas digitales, son únicas e irrepetibles en cada ser humano. De ahí nuestro “olor” característico –como se ha comprobado a través de los perros, capaces de rastrear a una persona extraviada luego de olfatear una de sus prendas de vestir-.
Entonces, es válido cuestionarse por qué, si todos segregamos nuestras propias feromonas, se venden tantos y tal cantidad de productos que las contienen, y que garantizan seducir infaliblemente al sexo opuesto. La respuesta que dan algunos investigadores es que nuestro organismo, a partir de la evolución, ha ido dejando de segregar suficientes feromonas. Y para colmo, utilizando productos con alcohol como colonias y desodorantes, las personas tapamos sistemáticamente nuestro olor natural.
Sabiendo esto, hay quienes dicen que la respuesta consistiría en hacer mucho ejercicio, para así transpirar más. De hecho, el sudor fresco no tiene olor, sí lo adquiere después de estar en contacto con el aire durante un tiempo. Una alternativa aún más extrema consistiría en eliminar el baño diario –ya que jabones, perfumes, el shampoo, cremas y desodorantes juegan en contra-.
Pero, por más feromonas que se pudieran producir de esta manera, es difícil atraer a alguien apestando uno a sudor. Culturalmente, no está bien visto que una persona salga con olor a transpiración a la calle, además de que la higiene personal es fundamental para conservar una buena salud. Una opción sería abandonar las colonias con alcohol, utilizar para el aseo jabones neutros y lociones y cremas inodoras.
Debido a que su función en los mamíferos es conseguir que machos y hembras se apareen, es factible que la producción de feromonas varíe según los ciclos reproductivos de las mujeres (estudios sostienen que la misma mujer puede encontrar atractivo o indiferente al mismo hombre, según esté o no en los días fértiles de su ciclo menstrual). Igualmente, por una cuestión evolutiva, sería de esperar que los organismos sanos segreguen mayor cantidad de feromonas, ya que para la naturaleza es deseable que se reproduzcan en mayor proporción.