Aún hay debate acerca de la eficacia de las feromonas, debido a los intereses económicos que están en juego. Pero a lo largo de la historia de la humanidad, hay muchos ejemplos documentados donde las feromonas en particular, y el sentido del olfato en general, ejercen su influencia a la hora de la seducción.
No cabe duda de que las feromonas juegan un papel fundamental en cuanto a lo que es la comunicación animal, principalmente en los insectos. Pero en las últimas décadas, el interés de la comunidad científica se ha volcado hacia la posibilidad de que las feromonas sexuales estén involucradas en la atracción humana.
La posibilidad de manipular las feromonas para producirlas y venderlas generó un comercio importante. Hay entonces muchos intereses comerciales en juego, y la comunidad científica no ha pronunciado al respecto un veredicto unánime. Todavía hay un debate sobre cuánta verdad hay en estos productos: hay quienes los califican de infalibles, hay quienes manifiestan sus dudas al respecto y también hay quienes para los cuales es todo una estafa. No es posible dar una respuesta certera acerca de la efectividad de las feromonas en los seres humanos. No obstante, es posible rastrear la historia humana en busca de algunas respuestas.
A lo largo de los años, las leyendas sobre los filtros de amor, o afrodisíacos (nombre proveniente de la diosa griega del amor, Afrodita) se han multiplicado en las distintas culturas humanas. Se ha creído durante mucho tiempo en las propiedades afrodisíacas de ciertos alimentos, por lo general basándose en su forma (como la ostra, que remite a los genitales femeninos; o bien otros alimentos de forma fálica). De la misma forma, las pócimas y los filtros de amor han sido (y aún siguen siendo) uno de los componentes principales de los rituales mágicos.
Desde el antiguo Egipto, se ha reconocido el uso de feromonas en la elaboración de perfumes. Éste era fabricado con una base del sudor de hombres que eran seleccionados para este trabajo, siendo luego depositado en tinajas y más adelante mezclado con fragancias. Aparentemente, los egipcios habrían descubierto que el sudor contenía sustancias afrodisíacas para los seres humanos, principalmente el sudor de personas físicamente sanas y vigorosas.
En ciertas culturas, los bailarines invitaban a sus compañeras ofreciéndoles un pañuelo impregnado levemente con su sudor. Se creía que de esta manera la atraían –evidentemente, las feromonas estaban presentes, aún cuando ellos aún no lo supieran. Además, desde hace siglos, los perfumes y colonias se consideran un producto de belleza tanto para hombres como para mujeres, demostrando que, haya o no feromonas de por medio, el olfato juega un rol evidente cuando de seducción se trata.
Si quieres seguir leyendo sobre el tema, te recomendamos este libro:
LA SEDUCCIÓN SECRETA. PSICOLOGÍA DEL OLFATO

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